La gobernanza del desarrollo sustentable en proceso de análisis por la sociedad civil en Ecuador para Río+20
Mar 21, 2012
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Del foro sobre el marco institucional para el desarrollo sostenible organizado por el CEDA, el 14 de marzo pasado, surgieron importantes insumos para la construcción de la posición de la sociedad civil del Ecuador para presentarse a las autoridades y también ser llevada a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable Río+20, de junio de este año.

El tema se presta a la reflexión por ser uno de los puntos de la agenda de Río+20 y, en esta oportunidad, fue abordado a través de la presentación de una investigación titulada Marco institucional multilateral para el desarrollo sostenible, de María Amparo Albán, presidenta del CEDA.

La solicitud a los casi 50 asistentes al foro fue que realicen sus observaciones y aportes, para lo cual se utilizó la metodología de Café Mundial, que consiste en una motivación para generar un diálogo participativo orientado a comprender la base conceptual, producir recomendaciones para el gobierno y priorizar acciones ciudadanas frente al tema tratado.

Al comenzar, María Amparo hizo un repaso de las condiciones que atravesaba el mundo en el momento en que se produjo la histórica cumbre de Río en 1992. Esta fue un hito y es difícil que se repita por las diferencias de época que estamos viviendo. Allí se sentaron las bases del desarrollo sostenible y de ahí surgieron las agendas internacionales y una serie de caminos que siguieron los países del mundo.

Este período para la sociedad civil resultó en una agenda nueva de trabajo, de carácter internacional, apoyada en redes de trabajo gracias a la tecnología, y que se dedicó en buena parte a capacitar y actualizar al sector público. Este papel en gran medida respondió al rol de la cooperación internacional, a la necesidad de los gobiernos del sur de cumplir sus compromisos y al espacio dejado por el estado en sus procesos de desinversión y desregulación que estaban en auge. “A nivel nacional forjamos una agenda ambiental con la que seguimos una inercia de la agenda internacional que es necesario replantearse. Si bien, la agenda planteada para la cumbre, responde en parte, no en todos los temas que requieren nuestra atención”, afirmó.

A nivel nacional, continuó con la reflexión, y en algunos países de la región es sintomático que hay que revisitar los conceptos de desarrollo sostenible no porque sean imperfectos sino porque necesitamos entenderlos en contextos de desarrollo doctrinarios que no han sido completados como el sumak kawsay. A este hay que proveerle de contenido en relación al concepto internacional y esa es una de las tareas de la sociedad civil.

En consecuencia, ¿qué esperamos del desarrollo sostenible 20 años después? En primer lugar, expresó, la necesidad de revisar conceptos debido a que alrededor del desarrollo sostenible existe un desarrollo conceptual autónomo, como el mismo sumak kawsay en la Constitución del Ecuador.

En segundo lugar hay que comprender la época en que vivimos, que se caracteriza por tensiones geopolíticas que cambiaron de eje, en relación a lo que ocurría hace 20 años, y que la crisis financiera ha dejado lecciones al norte como al sur, además de que la tecnología cumple un rol en los procesos de transformación. “Tenemos una efervescencia de procesos sociales y políticos importante en los países del sur, y esto tiene causas que analizar”, agregó.

En tercer lugar, hay la necesidad de preguntarse si la doctrina necesita ajustes o si los actores de su aplicación requieren cambios: porque hemos visto 20 años después que la doctrina sigue intacta en el concepto pero en la implementación es complicado. Por ejemplo, apuntó, los países tienen agendas de crecimiento que no siempre coinciden o colisionan con esa doctrina. Hoy estamos viendo un ejemplo de esa afirmación en el tema minero, los países tienen netamente vocación de crecimiento económico. “El reto está en definir los componentes de sostenibilidad con los cuales cada país quiere trabajar…”

Como parte de los ajustes o cambios que se ven necesarios, mencionó una mayor democratización de los organismos internacionales, la revitalización del multilateralismo y, finalmente, una urgencia de replantearse la gobernanza global, más aún después de las sucesivas evidencias de crisis de la OMC (ronda Doha), de cuestionamientos a la eficacia del Consejo de Seguridad de la ONU y de la relevancia de la economía de las naciones más poderosas.

Dentro de estas líneas de análisis, los participantes pudieron compartir sus experiencias y hacer sus propuestas en mesas de trabajo que expusieron los principales temas de acuerdo y coincidencia. Mencionaron, entre otras deudas críticas de la comunidad internacional que no hay permitido lograr resultados, el incumplimiento de acuerdos y compromisos por parte de los países debido a otras prioridades en su política internacional ya que no han internalizado el tema ambiental y la preponderancia en las decisiones de los países desarrollados sin participación de los demás, que son incluso más afectados por sus prácticas.

Ideas, como crear un sistema independiente, un mecanismo de control y seguimiento de los acuerdos y compromisos, así como el intentar ser escuchados, y procurar la verdadera participación ciudadana en decisiones políticas, tuvieron acogida entre los participantes del foro. “La buena gobernanza ambiental va de la mano con la democracia, con la participación de la ciudadanía, porque las soluciones a los problemas ambientales involucran a todos, y solo son sostenibles si son producto de consensos y procesos dialogados”, se incluyó.

Otro aspecto que se destacó fue que “en Río+20 a diferencia de Río 92 no existen instrumentos internacionales que se estén negociando. Eso es una oportunidad, porque al no tener esa estructura de gobierno alrededor de lograr un punto aquí una coma allá, se abre una oportunidad para la sociedad civil, de llegar con propuestas consensuadas, y para los gobiernos también…”.

La metodología fue recibida con satisfacción por los participantes porque la dinámica en las mesas procuraba que todos los asistentes tomen la palabra, se practique la participación con escucha atenta, y que al final todas las voces se puedan escuchar.

Como complemento del encuentro, Dania Quirola, facilitadora del foro, hizo una síntesis de la propuesta que está construyendo el gobierno del Ecuador para llevar a Río+20 y propuso a las mesas conversar alrededor de la pregunta: ¿Qué le recomendarías al gobierno frente al marco institucional multilateral para el desarrollo sostenible? El gobierno ecuatoriano está construyendo una propuesta para Río+20 que incluye la ratificación de los principios de desarrollo sustentable, el concepto del buen vivir, las iniciativas de Yasuní ITT, el mecanismo de emisiones no evitadas, y demás principios incluidos en la declaración de Quito. “Es importante un empoderamiento desde los gobiernos para que la declaración del foro de ministros de Ambiente de Quito organizado en el marco de Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), sean recogidos en el seno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)”, anotó.

Previo al momento del cierre, algunas propuestas para la institucionalidad del desarrollo sustentable se expusieron y básicamente se concretan en las siguientes: la estructura multilateral de la toma de acuerdos debe cambiar para que sea más efectiva; existe atomización de fondos y de instituciones, por lo que se necesita una institucionalidad en Naciones Unidas que articule y coordine todos los esfuerzos y defina y delimite con claridad entidades y responsabilidades; y el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas podría trascender y dedicarse a incorporar el desarrollo sostenible como su eje central.

Como parte de este proceso se socializará en las próximas semanas un documento compendio de las investigaciones sobre economía verde en el marco de la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible, y sobre el marco institucional multilateral para el desarrollo sostenible, que internalicen los insumos generados en los foros y el taller.

La iniciativa “Fortaleciendo la posición ecuatoriana sobre el Principio 10 en el proceso de la Conferencia de Río+20”, de la que forman parte estos eventos organizados por el CEDA, es posible gracias al apoyo del Foreign & Commonwealth Office del Gobierno Británico a través de la Embajada Británica en Quito.

Nota elaborada por: Ma. Eugenia Hidalgo, Coordinadora de Comunicaciones CEDA.

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